Estado del olivar – Abonado

Encontrándonos ya en el mes de febrero y habiendo terminado la recolección de la aceituna en la mayoría de las parcelas, nos vamos planteando el abonado de nuestros olivares. Este abonado es la herramienta que tenemos para reponer al olivo los nutrientes que ha utilizado en la producción de la aceituna de esta campaña que termina y prepararlo para la próxima. La forma de llevar a la práctica este objetivo va a depender mucho de las características de los olivos, ya que como es fácil imaginar no se debe abonar igual a un garrote que a un olivo adulto en plena producción. Además, se debe tener en cuenta también si se va a podar, la cantidad de cosecha obtenida en esta campaña, sin olvidar los resultados de los análisis foliares del verano pasado y las características del suelo de parcela. Conociendo estos aspectos, y alguno más, podemos determinar las necesidades de nutrientes o de abonado de los olivos.
Una vez determinados estos parámetros hay que buscar el o los productos que mejor se adapten a nuestras necesidades y decidir la cantidad y los momentos de aplicación. La cantidad vendrá dada por la cosecha anterior y la esperada para la próxima campaña, teniendo también en cuenta si hay algún nutriente en el olivo que esté en menor cantidad de lo que debiera. Por otra parte los momentos de aplicación del abonado están influidos por el propio desarrollo de la planta durante el año y de la climatología.
De esta manera se recomienda emplear abonos complejos que tengan los tres elementos principales: nitrógeno, fósforo y potasio; evitando el empleo de la urea como único abono, aunque sí se recurra a ella como complemento cuando sean necesarios mayores aportes de nitrógeno. Se puede recurrir a aplicaciones de varios abonos simples (que solo contienen un tipo de nutriente cada uno) pero esto por lo general añade más complejidad a una operación que ya de por si no es fácil.
Los momentos para realizar las aplicaciones son, de forma general:

  • A la salida del invierno, cuando el olivo ya esté removiéndose y las previsiones del tiempo prevean algo de lluvias y no muestren riesgos de temperaturas bajas. Esto es muy importante tenerlo en cuenta, ya que si abonamos pronto y el olivo empieza a removerse, dándose después temperaturas bajas, el daño que se le hace al olivo es mayor. En esta ocasión conviene aplicar un abono lo más completo posible al suelo. Si se elige abonar por vía foliar habría que hacer varias aplicaciones desde este momento y a lo largo de la primavera, acompañada de aminoácidos para una mejor absorción.
  • Cuando ya haya terminado la floración y se vea el fruto cuajado con el tamaño de un grano de pimienta se deben emplear abonos ricos en potasio, ya que es un momento en el que el olivo demanda este elemento en mayor cantidad para el desarrollo del fruto.
  • Después del verano, si el desarrollo del fruto es correcto conviene realizar otra aplicación con potasio para mejorar el desarrollo final de la aceituna.
    Estas son las líneas generales para planificar un correcto abonado. Para poder concretar en cada caso recomendamos que acudan a los servicios técnicos de la Cooperativa.